Home > Sin categoría > III Campa FES: Cortijo Balderas

El año pasado playa, este tocaba
montaña. Y vaya montaña!!! Había que disfrutarla, así que nos
pusimos las botas (o lo que teníamos a mano…) y a patear. Foto de
familia en Sierra Elvira, transporte público hasta el pueblo de
Güejar Sierra y caminando hasta la zona del Charcón para pegarnos
un baño en el río Genil.

Ya más fresquitos, subimos hasta el
cortijo Balderas por una ruta sólo apta para valientes. Mientras, el
equipo de logística descargaba furgonetas en el cortijo para tenerlo
todo organizado cuando llegaran los demás.

 

 

Cuando llegamos montamos entre todos
las tiendas de campaña, nuestras casas para los próximos 7 días.
Venga, que se nos hace de noche y hay que cenar!!!

Una vez adaptados a nuestro nuevo
habitat, empezamos a descubrir y hacernos cada día un poco más
cortijeros. Por las mañanas nos dedicábamos a participar en las
labores principales de un cortijo. Nos dividíamos en grupos e íbamos rotando
por las diferentes tareas:

Huerto, dónde coordinados por Susana conocimos las diferentes hortalizas que tenían,
sacamos patatas, regamos, quitamos malas hierbas, preparamos el
compost, recogimos cebollas… participamos desde el origen en algo
tan básico como proporcionarnos nuestra propia comida, ¡sana y de
calidad!

Animales, aprendiendo con Ros las atenciones diarias que necesitaban nuestros
vecinos los burros, caballos, marranos, gallinas…

Leña, encargándonos de recoger y
colocar la leña que nos calentaría en invierno y que nos permitió
comer manjares hechos en el horno.

Mantenimiento, para que todo estuviese
limpio y ordenado y poder disfrutar de las instalaciones como se
merecen.

Además hicimos algunas tareas
cooperativas como el rescate del tronco de un viejo fresno que había
quedado en un barranco. Ayundándonos de unas sogas, con la unión de
las fuerzas de todos, y al grito de 1, 2, 3!, lo sacamos y movimos
hasta la entrada del cortijo, resultando un banco estupendo.

Y la gran obra de restauración de una
vieja puerta que repararon los “Así”, el grupo de élite del
campamento que tanto ayudó a cuidar de los más pequeños y a que
todo saliera bien.

Las tareas mañaneras siempre nos
despertaban el hambre, cosa que no es un problema si tienes
coordinando la cocina a la masterchef Cristina y a su pinche Pedro
“el muletas”. Menús muy ricos y sanos con la comida que nos
donaron. Y es que Cristina es la única capaz de dar de cenar
tortilla de patatas a 50 personas…. y que no puedan acabárselas!!!

Por las tardes hicimos diversas
actividades con las que divertirnos y aprender. Gymkhana de agua para
refrescarnos del calor veraniego.

Taller de pan y pizzas, que
aprovechando el horno de leña también nos servía para hacernos la
cena entre todos.

Juegos tradicionales con elementos
naturales, muy sencillos de hacer con palos y piedras y altamente
adictivos! Jugamos al Kubb, a la Rana y a la Tanga .

Talleres para dar rienda suelta a
nuestra capacidad artística con elementos del entorno y muy ligado a
la naturaleza que nos rodeaba. Camuflamos una vieja furgoneta con
plantillas de elementos naturales, hicimos medallones de arcilla que
cocimos de manera casera y dibujamos para hacer un mural que
reflejara lo que cada uno destacábamos del campamento.

Ros preparó varias dinámicas de
cooperación y confianza en el medio que nos rodeaba y una
explicación participativa para entender como varía la vegetación
en Sierra Nevada en función de la altitud.

Había que aprovechar el entorno del
cotijo, así que hicimos un par de rutas que siempre nos gustaban
mucho aunque nos cansaramos de andar… Un día subimos a visitar el
cortijo del vecino, al otro lado de la montaña. Le “okupamos” las
sombras de sus árboles para comer resguardados y echarnos una
siestecilla…. Nos trató genial y la próxima vez que volvamos nos
enseñará a hacer queso de manera tradicional. Los más mayores alargaron el paseo para ver unas trincheras de la Guerra Civil.

Y aprovechamos la otra ruta para pasar
la noche de luna llena de agosto durmiendo “al raso” en el
Collao del Alguacil. Despedimos al sol, recibimos una gran luna y
cerramos los ojos todos juntos y bien apretados bajo un cielo que
invitaba a soñar.

Y cuando nos quisimos dar cuenta,
cuando parecía que eramos cortijeros de toda la vida, llegó el
momento de recoger y marcharnos, de meter en la mochila todas las
experiencias y la mayor cantidad posible de la ropa que habíamos
llevado… Dejamos el lugar mejor de lo que nos lo habíamos
encontrado y nos pusimos otra vez el mejor de nuestro calzado para
recorrer juntos los 5 km que hay hasta Güejar por un bonito
camino… y de bajada!

Unos helados nos esperaban para
merendar en el pueblo antes de coger el autobús que nos llevaría de
vuelta a la FES. Y allí otra foto de familia, como la del primer día, pero con caras de más cansancio y satisfacción.

Sólo nos queda agradecer a todas las personas que de una u otra manera han participado en este campamento. A todas. Pero mención especial a nuestra familia del Cortijo Balderas (http://www.campingcortijobalderas.dewanee.es/index.php/homepage) lugar y personas que os recomendamos conocer si tenéis la oportunidad!

Y nosotros ya pensamos en el próximo año, que traerá la IV edición del campamento de verano y quien sabe… quizá alguna sorpresa el resto del año! Nos ayudas?